¿ME REGALA CINCO MINUTOS?
En las mañanas uno se levanta con cincuenta mil cosas que hacer. Esperando a veces que lo único que suceda sea que se acabe el día para poder descansar. En la mañana la rutina es pesada, sobre todo cuando están los hijos: Les pide uno que se levanten, ellos pelean por cinco minutitos mas en la cama, luego es un lío meterlos a la ducha y ni se diga después tratar de sacarlos de ahí. Mientras tanto uno también tiene que luchar contra las ganas propias de los cinco minutos, la ducha caliente y la tragedia: ¿qué me pongo? Mientras tanto hay que supervisar que la falda del uniforme quede bien puesta y los botones de la camisa no se los haya apuntado torcidos… y el desayuno, y correr a cepillarse los dientes. El pito de la ruta... que se hizo la maleta? Son cuarenta y cinco minutos agotadores aunque, curiosamente, tan energizantes... Después sigue el transmilenio (porque irse en carro a la oficina es mas loco todavía): subir el puente detrás de una viejita setentona que tiene todo el t...