UN CORTO JALÓN DE VUELTA A LA REALIDAD
Esperaría de todo corazón que hayan notado mi ausencia. Por favor díganme que me han extrañado aunque sea un poquito. Es que he estado tan sentimental… Cumplir treinta fue papitas al lado de estar recorriendo este tercer piso paso a paso. Mientras más se recorre el camino, las hormonas más confiancitas se toman y en vez de continuar con su ritmo laboral establecido en el contrato, se toman vacaciones cuando les da la gana, y para compensar se vuelven trabajólicas durante jornadas inesperadas. Solo porque llevan veinte años trabajando con una, terminan haciendo de la capa un sayo. Es tenaz. Entonces llegan días, que a veces se convierten en semanas, y esperemos que nunca en meses, en que ellas nos juegan malas pasadillas y los niveles de serotonina y oxitocina bajan hasta sus límites más oscuros. La vida se vuelve un círculo de tristeza: uno se levanta triste y así justifica el no hacer nada, y se acuesta triste porque no hizo nada. Patético. Pero bueno, de eso se trata la...