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ES QUE DICIEMBRE ME ASUSTA

Por que es que uno se levanta tranquilamente por la mañana un lunes tres de diciembre de dos mil doce, dispuesto a disfrutar con tranquilidad sus últimas tres semanas de vida (por aquello de la profecía maya, jajaja), y resulta que sale a la calle y se da cuenta de que todo es diferente. En las calles hay mas gente, los buses van más llenos, el tráfico… POR DIOS! EL TRÁFICO! Se me acabó el maquillaje que es de tal o cual marca, y solo puedo ir a un centro comercial a comprarlo. Dios mío santísimo! Qué desgracia tan infinita. Tres horas dentro de un centro comercial para lograr una pequeña compra.  A mí la navidad me gusta mucho, y diciembre me parece un mes especial porque, por lo menos en mi país, decir diciembre es como insertarle un chip al inconsciente colectivo, y todo el mundo se vuelve más querido, más amable… como que las personas se vuelven… ¿mejores? La gente entra a la panadería y no sale con un pan sino con dos, y le entrega uno al muchacho que está afuera senta...

SE NOTA LA DIFERENCIA

Yo soy de esas personas que cree que mi país es lindo (aún). Pero a veces (como el 99% de los días) me despierto como hoy, pensando que vivo en una selva tercermundista en donde la desigualdad es notoria, es decir, todo tipo de diferencia se nota, y ante cualquier intento de recorte de brechas, salta algún cavernícola a pegotearse el paseo.  Daría la impresión de que en Colombia la gente aún cree que nuestro género, nuestra preferencia sexual, nuestra religión, o el lugar en donde me haga el huequito para ponerme el aretico, son diferencias. Solo impresión. Pero díganme ustedes: ¿cómo le explica uno a un viejito ignorante que, precisamente, a mí no me interesan SUS preferencias sexuales? A mi no me importa si a él le da asco el sexo ajeno, ni me importa si “ entre mujeres” si le gusta, porque es que a mi no me gusta. Pero tampoco me gusta con un tipo que no me gusta ¿Me explico? Porque es que eso… ¿a quién le importa? ¡Es una chimba hablar de sexo! pero en la mesa del ...