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FELIZ NAVIDAD AVENTURER@S: PORQUE LAS COSAS FÁCILES A LA LARGA… NO SALEN TAN BIEN

Han sido varias las veces este año en las que me he preguntado si tiene sentido seguir. Y debo responder con sinceridad que no lo sé. Creo que sigo en ese proceso frustrante de acostumbrarme a vivir con el hecho de que las preguntas realmente importantes en la vida, no tienen respuesta. Lo que sí ha sido claro, es que, aunque no tenga sentido, vale la pena. Vale la pena haber entendido que seguir simplemente por amar a alguien, puede significar unos días más de felicidad, y eso es claramente un aliciente. Bueno, y la mayoría de las veces no será un aliciente, sino, lo único por lo que queramos levantarnos en las mañanas. Y qué motivazo! Entendí que jamás amé a nadie para que me amara, he amado y seguiré amando porque se siente bien amar a alguien, se siente bien querer que alguien más sea feliz, y si es al lado de uno, mejor aún. Se siente bien sorprenderse cuando se ve a alguien a lo lejos que sonríe y una mirada se convierte en una mariposa en el estómago. Y vale la pena, au...

REZO POR LO QUE ME FALTA

Siempre hace falta algo, ¿no? Una casa más grande, un ascenso en el trabajo, ganar más dinero, un bebé, otro bebé, ganar más dinero, para el otro bebé, una maestría, un doctorado, para ganar más dinero para que estudien los dos bebés y también puedan hacer una maestría y un doctorado para que puedan tener un bebé y luego otro y una casa más grande y ganen un poco más de dinero para los bonos de los colegios de sus hijos para que estudien siempre en las mejores universidades y así puedan ganar mucho dinero y puedan tener un bebé y otro bebé y hacer una maestría, y luego un doctorado… ¿Podemos ver a un pobre acomodado? Esta muy claro que siempre a todos nos hace falta algo, y hay que rezar mucho para que llegue esa bendición que nos traiga lo que hace falta. No hablo de no tener motivaciones, pero se puede volver un poco desesperanzador eso de nunca estar completo. ¿No tiene acaso sentido la vida si llegamos a ser realmente felices? O más bien, ¿simplemente felices? Es muy grave...

"MAL PORTADA"

Con ocasión de la visita del Papa, me vino a la mente el recuerdo de lo valioso que era en la infancia hacer parte del rebaño. Ser diferente era motivo para ser el rechazado del salón, etiqueta que era casi imposible de quitarse a lo largo de la vida. Nos enseñaron que salirse de los esquemas nos convierte en los odiados, así que nos gusta que nos digan qué es lo que tenemos que hacer, porque odiamos pensar. Estamos dentro de corrales muy limitados: Para recibir al Papa hay que paralizar la ciudad, poner la casa bonita, tapar los huequitos y de paso, desaparecer algunos dolores de cabeza -como habitantes de la calle… como por poner un ejemplo, uno bien asqueroso-. Entonces todo listo para que él vea todo parejito, cuan parte del rebaño hacemos, lo perfectos e igualiticos que somos todos,   somos todos ovejas, y blancas. No se admiten ovejas negras, ni siquiera cafecitas. Y si no eres oveja… olvídate de tu cupo en el cielo. Porque, pensando aquí güevonadas, si uno es oveja negra...

TRASCENDER

Trascender. Es la palabra bonita que le hemos dado a nuestra soberbia ambición de reconocimiento ajeno. Instintivamente decidimos trascender teniendo hijos. Algunos evolucionaron al mismo tiempo que la tecnología, y descubrieron que podían trascender a través de la divulgación de la información sin necesidad de procrear. Otros simplemente se quedaron sin hijos porque se hicieron viejos, y tuvieron la fortuna de no estar tan viejos para la tecnología. Y yo, como si la vida fuera fácil, quiero las dos cosas.  POR: AVENTURERA

DE MAMÁ A NO TAN MAMÁ

Estaba sentada sola en una mesa en medio del colegio de mi hija mayor, mirando… no sé lo que miraba en realidad pero de tanta miradera me di cuenta de que todas esas mamás son iguales.  Y yo planeo la forma en que me visto y adecúo totalmente mi lenguaje para venir aquí y no verme tan distinta. Entonces me encontré preguntándome porqué me siento tan diferente a todos, porqué me siento tan lejos de esta cultura. Esta cultura de la que, de hecho, yo soy el resultado. Me pregunte si a las demás mamás les pasa lo mismo: se sienten tan diferentes a las otras… tan desencajadas como yo. Y eso tendría cierto sentido y explicaría por qué todas tienen comportamientos parecidos, pintas parecidas y peinados parecidos en este tipo de eventos: igual que yo, lo han planeado toda la semana. Para poder encajar. De hecho hablamos todas igual. Adquirimos una jerga “mamística” que nos caracteriza. No usamos groserías así la ocasión lo amerite, y empezamos a usar primero expresiones bogotan...

Y, ¿QUÉ TAL TU SEMANA? ¿SANTA?

Bogotá está desocupada esta semana, los católicos se han ido de viaje y me han dejado la ciudad para mí, así que mi vida ha sido sustancialmente más fácil en estos días. Pero sí que han pasado maricaditas, no? Yo estudié derecho, y en primer año vi una cátedra de derecho romano con otras 350 personas aproximadamente. Uno se pregunta: ¿en qué momento se perdió esta gente la clase de historia en donde nos contaron como Constantino se inventó la religión católica,  exclusivamente para unificar el imperio? Y la verdad me pregunto muchas cosas más porque uno averigua y sí: si estaban en esa clase. En las ansias de poder radican todos los problemas de la sociedad. TODOS. Y lo cierto es que todos estos ansiosos han tenido que librar batallas agotadoras para mantenerse ahí. La forma más fácil ha sido inventarse religiones, porque obvio, necesitan dos cosas: número uno, mantener al pueblo apaciguado y, número dos, disfrazar al lobo de oveja, o sea a la tiranía de democracia. Como todo ...

DE BLANCO ME VEO DEFINITIVAMENTE BIEN

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Me disculpo con los lectores de entrada por la falta de periodicidad, porque cogí la manía de aparecer cuando me da la gana. Y así será. Supérenlo. He estado trabajando en mi familia que se ha agrandado bastante. Eramos dos chicas y en menos de lo que canta un gallo resulta que somos cuatro: las mismas dos chicas (aunque más maduras, y sobre todo yo, porque mi hija sigue chiquitiquitiquitica) y dos nuevos chicos. El mayor que es el mismo, el de siempre, el de mis días felices, y también el de mis tusas; y el menor, que es nuevo en esto de vivir,  a pesar de que multiplica mi tiempo, también lo desaparce como por arte de magia, convirtiendo esta tarea de escribir en algo casi imposible. Pero aquí seguimos. Sigo con insomnio, migraña, un aburrimiento increíble por la sola idea de pensar en que algún día debería volverme hacendosa y en general arreglar mi casa y, por supuesto: mi gravísimo problema para gastarme con una rapidez increíble el poco dinero que me gano...