Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2012

¿INCAPACITADA O INCAPAZ? ESA ES LA CUESTIÓN…

Caer en la situación de que lo obliguen a uno a no ir a trabajar es como que lo obliguen a uno a comerse un chocolate. Son dos cosas deliciosas, pero nada en la vida sabe rico si te obligan. Llego a mi casa en el carro y pito, luego grito: “BAJA RÁPIDO, TE ESTOY ESPERANDO” . Mi hija me dice: “Mamá, es cerca, mejor caminemos” . Esta niñita, tiene toda la razón, aprovechemos para hacer ejercicio y contrarrestar este sedentarismo tan espantoso. Llegamos a la avenida, esperamos a que no pase un solo carro, vamos a cruzar y ¡ZAZ! Me caigo en un hueco que está justo al lado de la rampa para discapacitados (que cosas, ¿no?) y dos horas después el tobillo de mi pie derecho parece un panzerotti. Y uno de los buenos: bien rellenito. Me han dado una incapacidad por varios días y tengo un pie inmovilizado. Una contusión, más conocida en el argot popular como esguince ¿Qué será de mí? Dos días después estoy a punto de enloquecer. Entre el libro de turno (que está buenísimo pero es un ladrill...

LA CAUSA

Todos tenemos nuestros días. Yo tengo unos en los que me levanto con ganas de pelear, pero, aunque ustedes no lo crean, no soy muy peliona , solo soy medio-peliona , entonces quedo medio-frustrada . A veces todo esto termina en migraña, porque ustedes sabrán que nada se le queda a uno adentro del cuerpo sin manifestar consecuencias. Yo me considero muy privilegiada: he tenido la oportunidad de estudiar, de viajar, de toparme con gente buena y de aprender también que no toda la gente es buena, que no tengo que ser amiga de toda la gente buena que conozco. De otro lado, han pasado miles de libros por mis manos y precisamente por ser privilegiada he tenido el tiempo de leerlos. Y a la larga, el mejor de mis privilegios es tener un I.Q. medianamente decente para saber aprovechar todos los demás privilegios. No nací en un país en el que mi cabeza tenga que soportar el peso de siete kilos para poder salir a la calle, ni estuve expuesta a la ablación, ni a que me prohibieran estudiar, tam...