LA CAUSA
Todos tenemos nuestros días. Yo tengo unos en los que me levanto con ganas de pelear, pero, aunque ustedes no lo crean, no soy muy peliona, solo soy medio-peliona, entonces quedo medio-frustrada. A veces todo esto termina en migraña, porque ustedes sabrán que nada se le queda a uno adentro del cuerpo sin manifestar consecuencias.
Yo me considero muy privilegiada: he tenido la oportunidad de estudiar, de viajar, de toparme con gente buena y de aprender también que no toda la gente es buena, que no tengo que ser amiga de toda la gente buena que conozco. De otro lado, han pasado miles de libros por mis manos y precisamente por ser privilegiada he tenido el tiempo de leerlos. Y a la larga, el mejor de mis privilegios es tener un I.Q. medianamente decente para saber aprovechar todos los demás privilegios. No nací en un país en el que mi cabeza tenga que soportar el peso de siete kilos para poder salir a la calle, ni estuve expuesta a la ablación, ni a que me prohibieran estudiar, tampoco a que me obligaran a casarme, ni nací en un país en el que la desnutrición es la principal causa de mortalidad.
Y a pesar de todo eso, hay días en los que quiero pelear con todo el mundo por que siento que me aquejan miles de males: se me cayó la tapa del zapato, llegué a pedir un préstamo con todos los papeles y me faltó la fotocopia de la cédula, me dio gripa, se me fue el transmilenio que me servía dos segundos antes de llegar al vagón correcto, me paré rápido del escritorio y se me rompieron las medias, y abrí mi sitio para chequearlo y me encuentro con un comentario que es justo lo que necesitaba para explotar. Así que hoy decidí que ese comentario sea el motivo preciso para sacar a flote a la peliona que hay en mí.
Independientemente de que todos pensemos y sintamos diferente, lo que quiero decirle a la gente con este blog es que eso no puede influir en el hecho de que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades, seamos hombres, mujeres, católicos, agnósticos, heterosexuales, homosexuales, liberales, comunistas, conservadores, etc.
Y pues este sitio nace precisamente porque de todas estas diferencias tan irrespetadas, la que más me ha aquejado a mí en el mundo práctico es la discriminación por diferencia de género. Tengo que decirlo, tengo que analizarlo, reflexionarlo, transmitirlo y plantearlo, y mira tú: internet me lo ha permitido.
Yo no puedo entender que yo quiera presentarme al mundo de una forma, y que el mundo perciba mi discurso de otra distinta por el simple hecho de ser mujer. Así que si puedo cambiarle el chip por lo menos a UNA persona, mi objetivo habrá comenzado a materializarse.
Ese comentario ¡ESE COMENTARIO! Me enchichó de una manera que ustedes no se imaginan. Debo decir primero que quien lo haya hecho es uno de mis lectores, y que evidentemente se ha tomado el trabajo de leerme, que merece mi respeto y mi agradecimiento, ha invertido su tiempo en algo que yo estoy construyendo, así que la idea no es cogerlo de bate a él, sino a SU COMENTARIO.
Entonces lo cito textualmente:
Carajo, amigo ¿En que rayos pensabas? Yo no nací en un país en el que la ablación sea una práctica generalizada (acordémonos en todo caso que algunas comunidades indígenas aún la practican) pero esto me hizo sentir que ¡qué cerquita estuve! Congéneres costeñas: las considero inmensamente, y si algún día lo requieren, cuenten con mi apoyo.
De estas experiencias es que nace todo esto: vivo en un país en el que muchos aún piensan que el hecho de que una mujer quiera tener una vida propia, significa que quiere ser un "man".
Si le pongo mucho empeño, tal vez logre hacerlo diferente para mi hija, y para las de ustedes. Por lo menos un poquitititititititititico…
Y a mi lector y comentarista: gracias. Haz nutrido este sitio ferozmente y diste en el punto exacto: LA CAUSA.
POR: AVENTURERA
PD: Estoy muy orgullosa de que en el mundo haya niñas como Malala Yusufzai, tan orgullosa que me pongo hasta un poco envidiosa: me habría gustado ser tan aguerrida desde niña, y en ese ambiente tan enfermamente hostil… realmente tiene que ser muy valiente. Malala: me alegra que hayas sobrevivido a este atentado tan infame. Ojala vivas lo suficiente y hasta más.
Yo me considero muy privilegiada: he tenido la oportunidad de estudiar, de viajar, de toparme con gente buena y de aprender también que no toda la gente es buena, que no tengo que ser amiga de toda la gente buena que conozco. De otro lado, han pasado miles de libros por mis manos y precisamente por ser privilegiada he tenido el tiempo de leerlos. Y a la larga, el mejor de mis privilegios es tener un I.Q. medianamente decente para saber aprovechar todos los demás privilegios. No nací en un país en el que mi cabeza tenga que soportar el peso de siete kilos para poder salir a la calle, ni estuve expuesta a la ablación, ni a que me prohibieran estudiar, tampoco a que me obligaran a casarme, ni nací en un país en el que la desnutrición es la principal causa de mortalidad.
Y a pesar de todo eso, hay días en los que quiero pelear con todo el mundo por que siento que me aquejan miles de males: se me cayó la tapa del zapato, llegué a pedir un préstamo con todos los papeles y me faltó la fotocopia de la cédula, me dio gripa, se me fue el transmilenio que me servía dos segundos antes de llegar al vagón correcto, me paré rápido del escritorio y se me rompieron las medias, y abrí mi sitio para chequearlo y me encuentro con un comentario que es justo lo que necesitaba para explotar. Así que hoy decidí que ese comentario sea el motivo preciso para sacar a flote a la peliona que hay en mí.
Independientemente de que todos pensemos y sintamos diferente, lo que quiero decirle a la gente con este blog es que eso no puede influir en el hecho de que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades, seamos hombres, mujeres, católicos, agnósticos, heterosexuales, homosexuales, liberales, comunistas, conservadores, etc.
Y pues este sitio nace precisamente porque de todas estas diferencias tan irrespetadas, la que más me ha aquejado a mí en el mundo práctico es la discriminación por diferencia de género. Tengo que decirlo, tengo que analizarlo, reflexionarlo, transmitirlo y plantearlo, y mira tú: internet me lo ha permitido.
Yo no puedo entender que yo quiera presentarme al mundo de una forma, y que el mundo perciba mi discurso de otra distinta por el simple hecho de ser mujer. Así que si puedo cambiarle el chip por lo menos a UNA persona, mi objetivo habrá comenzado a materializarse.
Ese comentario ¡ESE COMENTARIO! Me enchichó de una manera que ustedes no se imaginan. Debo decir primero que quien lo haya hecho es uno de mis lectores, y que evidentemente se ha tomado el trabajo de leerme, que merece mi respeto y mi agradecimiento, ha invertido su tiempo en algo que yo estoy construyendo, así que la idea no es cogerlo de bate a él, sino a SU COMENTARIO.
Entonces lo cito textualmente:
“Que vivan las costeñas!!!!!!!!!!!!!!!! porque las rolas parece que definitivamente quieren ser manes!!!!!!!!!!! QUE VIVAN!!!!!!”(sic) (Comentario publicado 24 de septiembre de 2012, extraído de la entrada “YO NO ME LLAMO JAVIER” publicado el 20 de septiembre de 2012 en el blog AVENTURERA).
Carajo, amigo ¿En que rayos pensabas? Yo no nací en un país en el que la ablación sea una práctica generalizada (acordémonos en todo caso que algunas comunidades indígenas aún la practican) pero esto me hizo sentir que ¡qué cerquita estuve! Congéneres costeñas: las considero inmensamente, y si algún día lo requieren, cuenten con mi apoyo.
De estas experiencias es que nace todo esto: vivo en un país en el que muchos aún piensan que el hecho de que una mujer quiera tener una vida propia, significa que quiere ser un "man".
Si le pongo mucho empeño, tal vez logre hacerlo diferente para mi hija, y para las de ustedes. Por lo menos un poquitititititititititico…
Y a mi lector y comentarista: gracias. Haz nutrido este sitio ferozmente y diste en el punto exacto: LA CAUSA.
POR: AVENTURERA
PD: Estoy muy orgullosa de que en el mundo haya niñas como Malala Yusufzai, tan orgullosa que me pongo hasta un poco envidiosa: me habría gustado ser tan aguerrida desde niña, y en ese ambiente tan enfermamente hostil… realmente tiene que ser muy valiente. Malala: me alegra que hayas sobrevivido a este atentado tan infame. Ojala vivas lo suficiente y hasta más.
Carla... Afortunadamente "la causa" te llevó a escribir por que disfruto cada una de tus publicaciones.
ResponderEliminarRespecto de tu comentarista déjame decirte que no sólo está equivocado en el concepto sino que debería ser abucheado por las costeñas ya que las irrespeta... No se puede discriminar y maltratar dialécticamente a un grupo de mujeres por proceder de una zona geográfica determinada. Conozco muchas costeñas berracas, que empujan, que sobresalen, que no conscienten que se les trate como inferiores ni superiores: simplemente exigen ser tratadas como ser humano, iguales hombres y mujeres.
Y al referirme a la equivocación de concepto que tiene tu lector estoy aludiendo a que ser realmente "hembra" significa tener coraje, utilizando tus mismas palabras... "cambiarse el chip" y asumir como estilo de vida el éxito conseguido por el trabajo, la creatividad, la constancia y la decisión.
Hace décadas que la palabra "sumisa" dejó de ser sinónimo de "mujer"... Ahora y siempre hemos sido tan emprendedoras y capaces como los hombres, nuestros compañeros de género, nuestro complemento, nuestro suplemento, nuestros partners.
Gracias por regalarnos tu tiempo Carla... me encanta cuando recibo el correo avisándome que has publicado un nuevo escrito...
Hola Carlita, sigo siendo fiel seguidora y admiradora de tus escritos, me encantan y no te afanes, no dejes que nadie te quite tu paz, además eso debió escribirlo alguien que tiene miedo de que nosotras tengamos mas cojones que él. Te quiero, lo sabes y también sabes quien soy, lástima que se cuelen o colen (como se diga) personas que no entienden lo que escribes. Pobres de mente y de espíritu.
ResponderEliminar