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"YO NO ME LLAMO JAVIER"

A mí me han confundido muchas veces con la madre de él y repito y reitero: ¡JODER, QUE NO SOY SU MADRE! ¿Qué no ven que él es negrito y yo descolorida? De pronto es hora de aclarar los roles que cumplen las personas (o por lo menos las personas como yo) en una relación de pareja. Pues yo, primero que todo, creo que se trata de esa palabra en particular: pareja . Es una palabra que, descompuesta, alude a par. Y en ese sentido, un par no es otra cosa que un igual. Porque es que yo trato de que seamos eso el uno para el otro: compañeros, parners, cómplices… y no como muchos lo piensan: mi hijo, mi pupilo, mi representado, mi llavero, en fin. A mi me molesta que la gente haga ciertos comentarios sobre lo que le permito o no a mi pareja, porque es que para mi ‘permitir’ o ‘dar permiso’ o ‘dejar’ no está dentro de la lista de funciones del cargo , y se me ha vuelto cada vez mas cotidiano escuchar cosas como “- ¿Por qué lo dejas vestirse así? – Tienes que conseguir a alguien que haga el ...

DIOS Y EL FÚTBOL ME TRASTORNAN

Hay muchas cosas que me hacen cuestionarme la existencia de dios pero, imagino que por la influencia que tiene en la idiosincrasia de este país, la combinación entre él y el fútbol me trastorna especialmente. No quiero enfrascarme en frases sexistas como “veintidós guevones corriendo detrás de una pelota”, porque no me incumbe, y además hago mi mejor esfuerzo porque no sea mi estilo. De hecho no creo que sea así y mas bien mi ignorancia en el tema es la que no me permite apreciar un deporte de tan altos menesteres que logra unir naciones enteras. La verdad es que, aunque fui defensa del equipo de fútbol femenino en la universidad, poco sé del tema y por esa razón no podría juzgar el intelecto de quien lo aprecia. Imagino que pasé por ahí como las reinas de belleza: concursan dando lo mejor de ellas, pero poco saben de la paz mundial (una virtud casi igual de inexistente al cerebro de la mayoría). Entonces la cosa es que yo no puedo criticar a las personas que ven fútbol, porque...

EL MERCADO DEL USADO

Después de cierta edad creo que nadie puede decir que está en el mercado del nuevo . Los usados después de los treinta somos mayoría, y los nuevos no saben como deshacerse de esa calidad. Así que para mi propio consuelo, es más atractivo el mercado del usado . No se confundan, no voy a hablarles aquí de la virginidad. Hablo de enamorarse. La juventud nos entra con unas ganas desaforadas de entregar el corazón, de encontrar el amor de nuestras vidas. Y bueno, yo me acuerdo muy bien de mi primer noviazgo estable (muy buenos recuerdos, por cierto) y en teoría ninguno de los dos había tenido antes una relación duradera, sincera, y por decirlo de alguna forma: real. Aunque aún dudo que tan real era por que en tres años nunca me fue permitido entrar en su mundillo. Por eso, mis amigas lo catalogaban como raro . Así, tal cual como el creep de Radiohead . Yo no entendía por qué el hacía muchas cosas de las que hacía, y por qué si decía que me amaba me mantenía al margen. Entonces simple...

VISTIENDO SANTOS PARTE II

Algunos opinan que las segundas partes no son buenas. Así que para quitar prevenciones, los introduzco al tema diciéndoles que esto no es una nueva aventura sobre un mismo tema ya tratado, sino que la primera vez quedó tan largo que por miedo a que los lectores se me aburrieran lo partí en dos, y aquí está lo que faltaba de lo que comenzó hace ya casi tres meses, con algo de edición, por supuesto: Y llega una tarde otra vieja amiga y me pregunta: ¿cuál es tu técnica? Me quedé pasmada y luego dije: “¿Perdón? ¿Técnica para que?”. “Para que te tomen en serio”, me respondió. No podía creer que alguien me preguntara eso, porque significaba que esta chiquilla había sido tomada mucho menos en serio que yo en el curso de su historia, y no es que eso me moleste, sino que no sabía que fuera posible, además de no sentirme en absoluto en la capacidad de darle consejos a nadie sobre técnicas de ningún tipo. No soy un fracaso, pero cada cual tiene circunstancias tan particulares, que difícilment...

NO SOMOS NADA

A veces me dan los ataques de filosofía cuando tengo esas conversaciones a la hora del té con mi mamá, y mi hija se encuentra entre medio. No me acuerdo de quien hablábamos pero su edad salió a relucir y seguramente era un vejete porque el aparte de la frase de mi mamá que llamó la atención de mi hija fue “hace cuarenta años”. Esta pequeñita que disfruta increíblemente estas oportunidades para hacer sumas y restas, le restó cuarenta a siete y cuando el resultado se le salió de las manos exclamó: “¡AH! Mami, hace cuarenta años yo no existía…”, se quedó pensando unos segundos más y completó con esto que era como cuestionar el origen de su existencia: “¡MA! Y TÚ TAM-PO-CO!”. Tiene siete años y su visión del origen de la vida va hasta la panza de su mamá, así que imagino que es duro para ella pensar que esa panza en alguna época no existía. El caso, es que mi mamá complementó la conversación con la frase que realmente me dejó cabezona: “Si. Hace cuarenta años ni tú ni tu mamá existían, ...

EL LADO VACÍO DE LA CAMA

No todas las mujeres tienen, como yo, el privilegio de ser madres solteras. Tenemos que soportar algunas recriminaciones sociales, pero la forma en la que la mayoría llevamos nuestras vidas lo vale, y hasta más. A diferencia de muchas solteras no madres, tenemos cama doble y el lado contrario al que escogemos está siempre vacío, así que nos movemos como queremos, dormimos profundamente, no peleamos con la plasta para poder cambiar las sábanas, y simplemente se trata de estar volteando permanentemente el colchón para no hacer huequito. En todo caso, se torna difícil y peligrosa la combinación de la maternidad y la soltería, porque somos el blanco fácil y favorito de la sociedad. Somos objeto de críticas constantes por todo: Ser soltera es normal, pero solo hasta cierta edad, así que si somos solteras y madres que sobrepasamos esa edad, culparán a la maternidad por nuestra soltería. Si nos embarazamos con ganas nos dirán irresponsables, y si lo hicimos sin ganas irresponsables será u...

EVA, MARÍA MAGDALENA, NOSOTRAS...

A partir de estos dos ejemplos inverosímiles, Eva y María Magdalena, nos enseñaron que las mujeres somos pecadoras en esencia. Que los hombres están en todo el derecho de despreciarnos porque los hemos inducido al pecado. Al conversar desprevenidamente veo como todos caemos en el mismo error, y quien no haya pecado que tire la primera piedra. Dios perdonó a Eva, pero en todo caso la castigó quitándole el paraíso, y le dio el derecho a la humanidad de culparla por eso el resto de su existencia, y así justificar todos sus errores. Jesús aceptó a María Magdalena dentro de sus seguidores, no porque diera lo mismo que lo siga una mujer o un hombre, porque ambos aportamos a la sociedad, sino porque él era TAN bueno, que le permitía hasta a una mujer participar de sus reuniones. El otro día almorzaba en una mesa familiar. Hablábamos de un lejanísimo primo que a sus casi cuarenta no se ha casado. Al principio sus padres con una expresión de inmensa tristeza hablaban de cómo todas sus nov...