EVA, MARÍA MAGDALENA, NOSOTRAS...
A partir de estos dos ejemplos inverosímiles, Eva y María Magdalena, nos enseñaron que las mujeres somos pecadoras en esencia. Que los hombres están en todo el derecho de despreciarnos porque los hemos inducido al pecado. Al conversar desprevenidamente veo como todos caemos en el mismo error, y quien no haya pecado que tire la primera piedra. Dios perdonó a Eva, pero en todo caso la castigó quitándole el paraíso, y le dio el derecho a la humanidad de culparla por eso el resto de su existencia, y así justificar todos sus errores. Jesús aceptó a María Magdalena dentro de sus seguidores, no porque diera lo mismo que lo siga una mujer o un hombre, porque ambos aportamos a la sociedad, sino porque él era TAN bueno, que le permitía hasta a una mujer participar de sus reuniones. El otro día almorzaba en una mesa familiar. Hablábamos de un lejanísimo primo que a sus casi cuarenta no se ha casado. Al principio sus padres con una expresión de inmensa tristeza hablaban de cómo todas sus nov...