ILUSIONES ÓPTICAS
Si, yo sé, me tomé el puente. Pero ¿cuanto les apuesto a que ninguno de ustedes estaba este viernes en la oficina esperando mi publicación? Ojala hayan estado celebrando, como yo, que Colombia es independiente, a ver si con eso me olvido por un día de que los colombianos no lo somos (es que hay gente que cree que son dos cosas distintas, pero sssshhhh… no le cuenten a nadie). En fin. Gracias a los fieles. A los no fieles: fidelícense (no sé si el verbo fidelizar existe, y si existiera, no sé si se conjuga así), aventúrense.
A mí me encantan las ilusiones ópticas porque casi me convencen de que el mundo es más bello, me motivan, me levantan temprano, me llenan de paciencia ante las adversidades de la vida y a veces hasta logran que trabaje un poco más de la cuenta. Pero siempre me pasa que mis ilusiones no son más que eso: ilusiones. Me paro en una esquina de mi mundo y veo un arco iris divino que me colorea esos días grises (como hoy) que caracterizan mi historia. Menos mal que mi historia no es la que me caracteriza a mí.
Pero pues no todo en esas ilusiones es bueno. Y de esa parte que no es buena las que me molestan son esas que para que yo pueda verlas alguien más tuvo que meterse en mi pequeño mundo para crearlas y hacerme creer en esos colorinches. Y eso es más molesto aún cuando uno no ha pedido que lo ilusionen. Me explico: no son gratuitas, y uno no puede dejar de mirarlas.
Confieso que a veces soy yo misma quien la noche anterior, a escondidas de mi otro yo, pinta ilusiones ópticas en el lado de la ventana del que me despertaré al día siguiente, para intentar en medio de algunas tormentas tener unos días un poquito más felices. Esas en verdad me gustan, porque además de tener la certeza exacta acerca de los ángulos desde los que puedo mirar mis ilusiones, me recuerdan que no necesito a nadie más que a mí para hacerme feliz.
Volviendo a las que me molestan, cuando me doy cuenta de que son solo colorinches en el aire, pues nada, la ilusión óptica pierde su esencia y ya no se llama arco iris. Ahora es un simple efecto de la física y esa perspectiva le permite a uno ver más allá: si está gris a usar paraguas y si está soleado hay que usar protector (pero que cosa ole, en ningún caso puede uno salir relajado, siempre hay que prevenirse).
Y entonces: desaparece la ilusión óptica. Yo como una niña chica, me paro en medio de la nada en postura de tacita generalmente (hay que reconocer que es una postura muy cómoda cuando se está desilusionado y furioso), a gritar y a despotricar contra el egoísmo ajeno por haberme pintado arco iris sin pensar en que de todos modos me daría cuenta algún día de que no estaban ahí.
Algunas otras pocas veces me gusta mirar la verdad desde otro ángulo, porque es que desde el punto de vista de la física en realidad si existe el arco iris, me gustaría estar hecha de otro material para poder tocarlo y, sin preguntarme por su principio o su final, que a la larga son lo mismo, dejarme colorear la vida por él.
Cuando es de esos arco iris que me gustaría tocar y sentir, y no solo mirar, es realmente doloroso ver como se desvanece frente a mis ojos. Es que de tanto mirarlo parecía que en serio un día podría tocarlo. No se qué duele tanto porque es que me siento a llorar, me paro a llorar, trabajo llorando, crío llorando, me desvelo llorando, y al final el cansancio me tiene tan vencida que me duermo... llorando. Aunque las lágrimas no estén ahí, vivo llorando. La tristeza se apodera de todas las cosas buenas y malas que hay en mí, de las bonitas, de las feas, de las duras y de las blandas, y me sumo en un hoyo y cuando me caigo en el fondo me acuerdo que esta vez olvidé dejar la soga atada en el borde del precipicio. Y ahora, ¿Cómo subo? ¿Pero cómo me olvidé de eso, si siempre dejo ahí mi soga? ¡Era fundamental! Ah... ya me acordé: creo que lo dejé así porque juraría que dijiste que estabas ahí afuera esperando, y así si me pasaba algo me ayudabas a salir.
Acabo de mirar hacia arriba. Y tú... ya no estás. Y ahora… ¿Quién podrá defenderme?
POR: AVENTURERA
A mí me encantan las ilusiones ópticas porque casi me convencen de que el mundo es más bello, me motivan, me levantan temprano, me llenan de paciencia ante las adversidades de la vida y a veces hasta logran que trabaje un poco más de la cuenta. Pero siempre me pasa que mis ilusiones no son más que eso: ilusiones. Me paro en una esquina de mi mundo y veo un arco iris divino que me colorea esos días grises (como hoy) que caracterizan mi historia. Menos mal que mi historia no es la que me caracteriza a mí.
Pero pues no todo en esas ilusiones es bueno. Y de esa parte que no es buena las que me molestan son esas que para que yo pueda verlas alguien más tuvo que meterse en mi pequeño mundo para crearlas y hacerme creer en esos colorinches. Y eso es más molesto aún cuando uno no ha pedido que lo ilusionen. Me explico: no son gratuitas, y uno no puede dejar de mirarlas.
Confieso que a veces soy yo misma quien la noche anterior, a escondidas de mi otro yo, pinta ilusiones ópticas en el lado de la ventana del que me despertaré al día siguiente, para intentar en medio de algunas tormentas tener unos días un poquito más felices. Esas en verdad me gustan, porque además de tener la certeza exacta acerca de los ángulos desde los que puedo mirar mis ilusiones, me recuerdan que no necesito a nadie más que a mí para hacerme feliz.
Volviendo a las que me molestan, cuando me doy cuenta de que son solo colorinches en el aire, pues nada, la ilusión óptica pierde su esencia y ya no se llama arco iris. Ahora es un simple efecto de la física y esa perspectiva le permite a uno ver más allá: si está gris a usar paraguas y si está soleado hay que usar protector (pero que cosa ole, en ningún caso puede uno salir relajado, siempre hay que prevenirse).
Y entonces: desaparece la ilusión óptica. Yo como una niña chica, me paro en medio de la nada en postura de tacita generalmente (hay que reconocer que es una postura muy cómoda cuando se está desilusionado y furioso), a gritar y a despotricar contra el egoísmo ajeno por haberme pintado arco iris sin pensar en que de todos modos me daría cuenta algún día de que no estaban ahí.
Algunas otras pocas veces me gusta mirar la verdad desde otro ángulo, porque es que desde el punto de vista de la física en realidad si existe el arco iris, me gustaría estar hecha de otro material para poder tocarlo y, sin preguntarme por su principio o su final, que a la larga son lo mismo, dejarme colorear la vida por él.
Cuando es de esos arco iris que me gustaría tocar y sentir, y no solo mirar, es realmente doloroso ver como se desvanece frente a mis ojos. Es que de tanto mirarlo parecía que en serio un día podría tocarlo. No se qué duele tanto porque es que me siento a llorar, me paro a llorar, trabajo llorando, crío llorando, me desvelo llorando, y al final el cansancio me tiene tan vencida que me duermo... llorando. Aunque las lágrimas no estén ahí, vivo llorando. La tristeza se apodera de todas las cosas buenas y malas que hay en mí, de las bonitas, de las feas, de las duras y de las blandas, y me sumo en un hoyo y cuando me caigo en el fondo me acuerdo que esta vez olvidé dejar la soga atada en el borde del precipicio. Y ahora, ¿Cómo subo? ¿Pero cómo me olvidé de eso, si siempre dejo ahí mi soga? ¡Era fundamental! Ah... ya me acordé: creo que lo dejé así porque juraría que dijiste que estabas ahí afuera esperando, y así si me pasaba algo me ayudabas a salir.
Acabo de mirar hacia arriba. Y tú... ya no estás. Y ahora… ¿Quién podrá defenderme?
POR: AVENTURERA
Carlita,me encantan tus escritos, aunque no puedo negarte que hay ocasiones en que tocan tanto las fibras sensibles de mi ser que hace que la tristeza alcance también para mi. Cuando era chica mi Madre en su infinita sabiduría me dijo: "No esperes nada de nadie, por que cuando uno espera... Sufre, mas si no esperas nada, lo que llegue será bienvenido y tal vez te haga feliz". Ahora yo te digo: Tu los has dicho Carla María, no necesitas a nadie para ser feliz y como te gustan las ilusiones ópticas pinta tu propio arco iris, ese que te llene la vida de los mas hermosos colores, aún cuando los días estén oscuros como a veces suelen estar y sálvate a ti misma, por que lo que no haces por ti, nadie lo hará. Sabes que te quiero mucho y te soy fiel. Un abrazo.
ResponderEliminarTu sabes cuanto te quiero y me duele mucho saber que estas sufriendo, me gustaria tener una varita magica para borrar de un solo toque todo el dolor que siento en ti, si de algo te sirve, aqui tienes un hombro para apoyarte y soportarte siempre que lo necesites, el dolor siempre es pasajero y detras de la oscuridad, siempre, siempre brilla una hermosa luz....
ResponderEliminarSigue brillando como hasta ahora y no dejes que nada ni nadie borre tu arco iris, sigue escribiendo que algun dia podre tener en mis manos un libro escrito por ti, te admiro mucho y te quiero mas. Clara E.
RESPONDIENDO A TU PREGUNTA FINAL... NI EL CHAPULIN COLORADO!!! SOLO TU TE PUEDES AYUDAR... SOLO TU TE PUEDES RESCATAR... SOLO TU DEPENDES DE TI... Y EL QUE DIGA LO CONTRARIO ES PORQUE AUN NO HA ENCONTRADO EL AMOR PROPIO ;)
ResponderEliminarComplejo sabes? generalemente a nosotras (las mujeres) nos abarcan esos días de existencialismo , dónde nos damos cuenta que tal vez no sea nuestra maginación la que nos deprime, sino sentir que hace falta algo o que alguién nos falto en algo...esos días son fuertes y porqué no dolorosos, y sea lo que este pasando por tu cabecita o tu corazoncito sólo respira profundo y recuerda una vieja y sabia frase que me enseño mi mamá : TODO ES PASAJERO....y si lo es hasta esta maravillosa vida, porque no los malos ratos.
ResponderEliminarAbrazos