POR SI ME CREE, PUEDE EVITARSE LA VUELTA



Escribir un blog “no anónimo” es lo más difícil que he hecho en mi vida. Me he enfrentado a uno de los peores males sociales: el escarnio público. También es el mejor riesgo que he tomado y es uno de los negocios a los que más jugo le he sacado en toda mi vida, porque he aprendido con esto en carne viva algunos consejos prácticos que siempre se encargó el mundo entero de restregarme en la cara (hasta que lograron agrandarme la nariz) pero que la mayoría de la gente no sabe si son ciertos o no.

Entonces hoy, verdades que muchos no saben si son ciertas o no y yo doy fe de que si lo son, por si me cree, puede evitarse la vuelta:

  1. NADIE VIVE DEL QUÉ DIRÁN: han dicho de mí hasta lo que no es cierto, y lo cierto es que no me he muerto. Entonces, es verdad. Cuando la gente empieza a hablar de uno, no es el fin del mundo. Y uno siente que sí. Pero la verdad es que no. Y dirán que estoy un poco  loca, y sí: si lo dicen, pero no. No lo estoy ni un poco, lo que a veces pesa. Lo que pasa es que siempre:
  2. ES MÁS FÁCIL MIRAR LOS TOROS DESDE LA BARRERA: no se confunda porque ni de cerquita estoy con la tauromaquia. Solo que esta verdad venía así. Y voy a explicarlo con otros decires: nadie sabe con la sed que otro vive, y debería ser una costumbre ponernos en los zapatos del otro. Si el otro hace algo que nos afecta, generalmente no lo hace por afectarnos (valga la redundancia), sino porque creía que hacía algo bueno, para sí mismo o para alguien más. Entonces no debemos guardar rencores; recordemos que:
  3. LA VENGANZA NUNCA ES BUENA: MATA EL ALMA Y LA ENVENENA. Frase usada por uno de mis favoritos: Roberto Gomez Bolaños en El chavo del Ocho. No necesita explicación alguna, porque es que:
  4. NO HAY QUE DARLE EXPLICACIONES A NADIE: esto es algo que los seres humanos tenemos muy claro pero no lo aplicamos ni poquito. Creo que hasta disfrutamos explicando el porqué de nuestras cagadas (a ver si explicadas las disfrazamos de hazañas y hasta de aventuras).

Y se nos va la vida en un parpadeo en el desgaste que nos trae cortitos al borde de la insalubridad mental, por andar explicándole a cada fulano la sed con la que vivimos para que no vaya a hablar de nosotros desde la perspectiva equivocada, y si esa información llega a oídos necios sin la explicación perfecta que tenemos que dar, podemos ser víctimas de venganzas innecesarias. Y nadie quiere eso.

Pero bueno. Concluyamos:
-          Si la gente lo cogió de trapo sucio y anda diciendo por ahí, usted no se va a morir.
-          Si usted en vez de mirar los toros desde la barrera piensa un poquito en el por qué el otro hace las cosas, no se va a morir.
-          Si no se va lanza en ristre a vengarse cada vez que algún desgraciado habla mal de usted, no se va a morir. Y no es un desgraciado, deje su show.
-          Si no le explica a nadie, no sé, nada, NO SE VA A MORIR.

Es posible que en este proceso sienta que se va a morir, pero no pasa. Solo se siente así. Es como la tusa.

Inténtelo.

Ay, me voy a volver coach.  

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