CARTAS DE AMOR: DE LAS QUE NO SE ENTREGAN

UNO 

Pensaba en decirte que no sé si entiendes realmente lo que significa que seas la única persona a la que le contesto el teléfono. Contarte que pienso en ti mas de lo que debería. Que las mariposas no las siento solamente cuando me das besos, sino también cuando recuerdo los besos que ya me has dado. Que cuando estoy triste anhelo desde las entrañas un abrazo tuyo. Que cuando dejo de hablarte, no es porque me molestes, sino porque no quiero molestarte. Pero sobre todo para no amarte cada vez más. 

Pero ayer fue diferente. Quería odiarte, quería odiarte mucho. Y que lo supieras, y que te doliera. Y que te sintieras mal porque yo me siento mal. Entonces entendí de manera fúnebre que nunca contemplé la posibilidad de enamorarme de ti. Y ahora no sé dónde poner ese amor. No puedo dejar de sentirlo, o más bien, no quiero. Amar siempre se siente bien. Pero no puedo sacarlo del alma y compartirlo contigo, y no quiero que por guardar amores el corazón se me pudra de nuevo. 

 

DOS 

Hay algo de resignación ahora. Te extraño. Te extraño todo el tiempo. Aunque a la parte de mí que es consciente, ya le es indiferente cualquier cosa que pueda sentir por ti. 

Puede que sea algo como resignación, que nunca será lo mismo que olvido, ni lo mismo que desamor.  

Supongo que en ese camino resignado debo entender que la fugacidad de tus sentimientos no debe traducirse en ligereza ni interpretarse como que realmente no sentiste. Sino simplemente como lo maravilloso que puede ser un sentimiento efímero. 

Permitirme permanencia. Permitirme admirarte a pesar de conocer todas tus pérdidas. Permitirme soñar contigo, sueños de a deveras, sueños reales, o sea, de los que no se cumplen. 

Sueño mucho que me abrazas y que eso me consuela. También tengo pesadillas en las que finalmente descubres lo que realmente siento, y te das cuenta de que acá no hay más que una triste mujer. Porque no hay nada que te haga perder más el respeto por alguien, que el hecho de que te ame aún sabiendo que no lo amarás nunca de vuelta.  

 

TRES 

Pensaba en alguien que se enamoró de mi y en lo que sentí por él cuando lo supe. En la forma en que comencé a tratarlo cuando fue inevitable disimular que sabía que se enamoró de mí. Esa misma forma en la que ahora me tratas. 

Es algo difícil de asumir. Terrorífico, de hecho… Cuando el corazón se rompe, pesa lo mismo que antes, pero cargarlo se vuelve engorroso porque se te caen los pedazos en el camino y te devuelves a recogerlos, te atrasas. Y cuando levantas los pedazos y te enderezas no estas seguro sobre la dirección en la que caminabas. 

De pronto te encuentras un paisaje conocido y te das cuenta de que te devolviste. 

 

CUATRO 

No fue un mal final. Al fin puedo confesar lo evidente: que te amo desde que te vi. Que cuando estás a mi lado respiro, y cuando no estás suspiro. 

Este horrible momento, anoche, estabas adolorido. No voy a disculparme por eso. Pero si pudiera regresar el tiempo, devolverme a ese momento en el que naciste y evitarte todo el dolor, todo, lo haría, incluso si eso me excluyera.  

FIN

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